Tres tiroteos en dos semanas y ni una denuncia: el silencio se apodera de las calles de Madrid
Días turbulentos para la convivencia en algunos barrios de Madrid. En poco más de dos semanas se han contabilizado tres tiroteos en la vía pública, repartidos entre Vallecas y la UVA de Hortaleza, con una persona herida por bala como único balance conocido. Lo más llamativo, sin embargo, no son los disparos en sí, sino lo que viene después: hasta donde se sabe, nadie ha presentado denuncia. Un muro de ley del silencio que complica enormemente el trabajo de los investigadores.
Rondas de disparos desde un coche en Entrevías
El capítulo más reciente se vivió la noche del domingo en la Ronda del Sur, a la altura del número 223, en plena zona de Entrevías, junto al parque forestal. Sobre las 23.40 horas, varios testigos avisaron de que alguien había abierto fuego desde un Nissan Qashqai. Tras los disparos, el vehículo escapó a toda velocidad por la calle de Ibor, una de las que desembocan en esa vía. No es la primera vez que este punto da que hablar: se trata de una zona delicada por la presencia de clanes españoles asentados allí y por los narcopisos que tanto han castigado al distrito.
Hasta el lugar se desplazaron efectivos de la comisaría de la Policía Nacional y agentes del Grupo de Delitos Violentos (DEVI) de la Brigada Provincial de Policía Científica. En el suelo localizaron varias vainas de pistola del calibre 9 milímetros parabellum, que ahora se examinan en el laboratorio. El objetivo: comprobar si las muescas y otras marcas permiten asociarlas con alguna arma que ya haya sido investigada anteriormente.
Un hombre de 50 años, herido en Santa Eugenia
Días antes, el jueves 27 de agosto, la calle de Puerto Lumbreras, en el barrio de Santa Eugenia (Villa de Vallecas), fue escenario de otro episodio violento. A las 21.09 horas entró el aviso en el 112, aunque cuando llegó la primera ayuda el herido ya no estaba: dos varones lo habían subido a su propio coche y lo habían dejado en el cercano hospital Virgen de la Torre, marchándose después sin más.
El hombre, español y de 50 años, presentaba un impacto en el muslo izquierdo. Fueron los propios agentes de Seguridad Ciudadana de la Policía Nacional quienes le taponaron la herida a las puertas del centro sanitario para evitar que se desangrara, hasta que llegaron los médicos del Samur-Protección Civil. La víctima fue trasladada al hospital 12 de Octubre, donde terminó recuperándose.
Pánico a plena luz del día en la UVA de Hortaleza
El primero de estos episodios ocurrió el 26 de agosto a las 19.25 horas, todavía con luz, en la calle de Albatana, un vial muy estrecho de la Unidad Vecinal de Absorción (UVA) de Hortaleza que desemboca en la antigua colonia de realojos. Varias personas llamaron al 091 para avisar de que se habían oído varios disparos en plena calle.
Cuando llegaron las dotaciones de la comisaría del distrito, los protagonistas ya se habían dado a la fuga. Los vecinos contaron a los agentes que dos clanes españoles se habían enzarzado allí mismo y que uno de ellos, a bordo de un BMW, realizó maniobras muy rápidas y peligrosas en la estrecha calzada. La tensión se disparó cuando una de las partes empezó a hacer fuego para intimidar a la otra, aunque todo apunta a que las detonaciones se produjeron al aire.
El DEVI recogió tres casquillos para su análisis, lo que permite afirmar que el arma fue una pistola, ya que los revólveres no dejan ese rastro. Según los testigos, la disputa enfrentaba a dos familias que arrastraban un conflicto desde hacía tiempo, aunque los detalles se quedaron ahí. No consta cuál fue el desencadenante de la pelea y no hubo ingresos hospitalarios relacionados. Si existe alguna cámara en la zona, las imágenes podrían resultar vitales para arrojar luz al caso.
El silencio, el peor aliado de la investigación
Los tres casos comparten un patrón inquietante: la ausencia de denuncias. Sin víctimas ni testigos dispuestos a declarar, la Policía depende del análisis de los proyectiles recuperados y de cualquier grabación que algún vecino haya podido captar. Las vainas son, por ahora, el principal hilo del que agarrarse para conectar las balas con armas ya conocidas.
Para quienes vivimos en Madrid, el consejo es de sentido común: si presencias algo así, ponte a salvo, avisa de inmediato al 091 o al 112 e intenta recordar matrículas, colores de vehículo o direcciones sin exponerte nunca. Y si dispones de imágenes, ponlas a disposición de los agentes. Denunciar no solo puede ayudar a aclarar estos hechos: contribuye a que barrios como Entrevías, Santa Eugenia o la UVA de Hortaleza recuperen la tranquilidad que sus residentes merecen.


