Veinticinco años del 11-S: los recuerdos de quienes vivieron aquella tarde en Madrid
Hay preguntas que marcan a toda una generación y "¿dónde estabas el 11 de septiembre de 2001?" es, sin duda, una de ellas. Con motivo del 25 aniversario de los atentados de Nueva York, el director de 'La Linterna', Ángel Expósito, junto al redactor Gonzalo Zaballa, ha recuperado esa gran pregunta colectiva y ha reunido los testimonios de varios rostros conocidos del periodismo para reconstruir una jornada que, también aquí en Madrid, dejó a miles de personas pegadas a la radio y a la televisión.
Una tarde en que la capital se detuvo
Los ataques comenzaron a las 8:46 de la mañana hora neoyorquina, cuando el vuelo 11 de American Airlines se estrelló contra la torre norte de las Torres Gemelas. La noticia no llegó a España hasta las tres menos cuarto de la tarde, así que mucha gente la vivió en plena jornada laboral o durante la sobremesa. Ese detalle explica por qué tantos recuerdos giran en torno a comidas interrumpidas y móviles que no dejaban de sonar.
El propio Expósito ha contado que dirigía entonces Europa Press y que se encontraba almorzando con Fernando Jáuregui y Asís Martín de Cabiedes cuando empezaron a llegar informaciones confusas sobre una supuesta avioneta. "Recuerdo que había una televisión ahí puesta y nos llamaron, al rato dijeron que era otro avión y a partir de ahí se desató el caos", ha relatado el comunicador, que todavía conserva grabada la narración televisiva de Matías Prats con un teletipo de su propia agencia de fondo.
Almuerzos que acabaron de golpe
Otros profesionales evocan escenas igualmente cotidianas. Fernando de Aro se encontraba en un establecimiento de la Gran Vía madrileña antes de incorporarse a su labor informativa, mientras que Carmelo Encinas compartía mesa con el presidente de la Agencia EFE cuando los teléfonos empezaron a sonar sin descanso. "Estábamos pagando la cuenta cuando otra llamada nos anunciaba que un segundo avión se acababa de estrellar en la otra torre", ha explicado Encinas, antes de marchar precipitadamente a su redacción.
Maica Jiménez ha rememorado el vértigo de gestionar aquella cobertura en directo: reestructurar la parrilla, suprimir la publicidad y conectar de urgencia con el corresponsal en Washington, Juan Fierro. "Yo veo en directo cómo un avión se estrella contra la otra torre gemela", ha recordado sobre unos instantes de absoluto desconcierto profesional.
Miedo también bajo las Torres KIO
En Madrid, la incertidumbre se apoderó de jóvenes y estudiantes. Diego Garrocho estaba bajo las Torres KIO, en la Plaza de Castilla, y su testimonio resume el sentimiento de muchos vecinos aquel día: "Yo me acuerdo de mirar las torres con miedo por si también empezaba a suceder en Madrid y temí que eso pudiera ocurrir en España", ha admitido al evocar la psicosis generalizada que se respiraba en las calles.
Antonio Herraiz, por su parte, preparaba un examen universitario cuando estalló la noticia, y Jorge Bustos viajaba con amigos desde Huesca: en un bar de carretera presenció cómo Letizia Ortiz retransmitía los sucesos en televisión. Nicolás Redondo Terreros, consciente de que el mundo cambiaba en esas horas, emprendió viaje inmediato hacia Bilbao. A su juicio, aquellos atentados islamistas "supusieron el fin de una época que había empezado en la Segunda Guerra Mundial y el inicio de otro nuevo tiempo".
Las consecuencias de aquel día
El ataque derivó en el inicio de la guerra de Afganistán y en la primera invocación del artículo 5 de la OTAN en toda su historia diplomática y militar. En Nueva York, el balance fue de 2.753 fallecidos, y detrás de esa cifra hay historias personales especialmente dolorosas.
Una de las más sobrecogedoras es la de Pilar García de la Granja, que había residido siete años en la ciudad estadounidense y acababa de regresar a España. "Fue un golpe durísimo, porque tenía algunos amigos que trabajaban en una de las Torres Gemelas que nunca iba a volver a ver, se cayeron los teléfonos, no se podía hablar con nadie", ha confesado con emoción. "No hay una forma más cobarde de crear pánico entre la ciudadanía y la sociedad civil que matar indiscriminadamente a inocentes", ha sentenciado.
Un recuerdo que sigue vivo entre nosotros
Veinticinco años después, aquella tarde sigue siendo un punto de referencia en las conversaciones de sobremesa en muchos hogares de Madrid. Las historias de un almuerzo cortado en la Gran Vía o de una mirada desconfiada a los edificios de Plaza de Castilla demuestran que, aunque los ataques ocurrieron a miles de kilómetros, su impacto se sintió también en nuestras calles y en la memoria de quienes las pasearon aquel día.


