Motor

El Madring y el ruido: ¿Cuántas multas caerían si hubiera radares acústicos?

Analizamos el impacto sonoro del circuito en Madrid. Vecinos de Valdebebas y Barajas registran niveles muy superiores al límite legal.

¿Imaginas las multas si hubiera radares de ruido junto al circuito?

La llegada de la Fórmula 1 a nuestra ciudad genera una expectación enorme, pero también trae consigo debates necesarios sobre la convivencia en el entorno urbano. Muchos municipios han comenzado una lucha firme contra la contaminación acústica del tráfico instalando dispositivos específicos de medición. Surge entonces una pregunta que muchos madrileños se hacen: ¿qué datos revelarían estos aparatos si estuvieran colocados justo al lado del trazado del Madring?

Las primeras pruebas y la reacción vecinal

El próximo 13 de septiembre, Madrid debutará oficialmente en el calendario mundial con el Gran Premio de España. Para que la Federación Internacional del Automóvil pueda dar el visto bueno final, esta semana se han realizado pruebas esenciales con monoplazas de Fórmula 3. Sin embargo, estas jornadas no han pasado desapercibidas para quienes residen en las inmediaciones.

Las asociaciones de vecinos de zonas como Valdebebas, Hortaleza, Alameda de Osuna y Barajas han elevado sus quejas. El estruendo ha sido tal que incluso ha logrado colarse en las instalaciones deportivas del Real Madrid, interrumpiendo sus sesiones de entrenamiento. La percepción general es que el ruido invade espacios que deberían mantener una cierta tranquilidad.

Datos reales medidos por los vecinos

Para poner cifras a estas molestias, las organizaciones vecinales tomaron la iniciativa de instalar un sonómetro profesional a escasas decenas de metros de la pista. Los resultados son contundentes. Durante las pruebas, con solo cinco coches de Fórmula 3 circulando —que son menos potentes y ruidosos que los vehículos definitivos de la categoría reina—, la media registrada fue de 102,7 decibelios.

La situación se agravó al observar los picos máximos, que alcanzaron los 107,7 decibelios, llegando a tocar techo con picos absolutos de 109,1 decibelios. Para entender la magnitud del problema, hay que recordar que en las zonas residenciales el límite máximo permitido es de apenas 55 decibelios. Además, se estima que los coches actuales de Fórmula 1, a pleno rendimiento en las rectas, pueden superar fácilmente la barrera de los 115 e incluso los 120 decibelios a corta distancia.

La normativa y la posibilidad de sanciones

Si aplicáramos la legislación vigente de forma estricta en este escenario, el resultado sería un aluvión de sanciones. La normativa establece un tope máximo de 87 decibelios. Superar esta cifra, o el valor indicado en la ficha técnica del vehículo, acarrea multas económicas. Si hubiera radares de sonido operativos, la cantidad de infracciones sería masiva dada la diferencia entre lo permitido y lo medido.

Ante este panorama, durante la tramitación del proyecto del circuito se barajaron diversas soluciones para mitigar el impacto, como la instalación de pantallas acústicas. Asimismo, existe una vía legal que contempla que el Ayuntamiento de Madrid pueda suspender temporalmente los límites de ruido durante el evento. Esta opción está recogida en la normativa para actividades consideradas de especial trascendencia pública, lo cual podría blindar a la organización frente a posibles denuncias durante los días de carrera.

La tecnología de control en España

Es importante señalar que, actualmente, la Dirección General de Tráfico no dispone de estos radares de ruido en sus sistemas de vigilancia habituales. Fue Barcelona la ciudad pionera en nuestro país al instalar estos dispositivos en once puntos urbanos y en la carretera C-31. Por su parte, otras ciudades como Málaga, Valencia o Sevilla cuentan con proyectos para incorporar estos controles en sus políticas de movilidad sostenible.

Estos equipos, conocidos popularmente como radares medusa por su peculiar forma, están equipados con micrófonos capaces de medir el sonido de cada vehículo incluso con tráfico denso, además de cámaras para capturar la matrícula del infractor. Suelen ubicarse en la parte alta de los postes y su radio de acción está pensado para zonas urbanas con límites de velocidad reducidos. Ahora, los ojos de todos están puestos en cómo se gestionará este aspecto clave para la convivencia en Madrid durante el gran evento del motor.