Restaurante

Anónymo Restaurante

4,7 (2434 opiniones) · Restaurante Verificado
CC Monte del Pilar, C. Veneros, s/n, Local 4, 28221 Majadahonda, Madrid

Opiniones de clientes

4,7
2.434 opiniones
5
4
3
2
1

C
Ccleves CFC

Un restaurante anónimo que nos sorprendió gratamente. La decoración y el ambiente son perfectos, dan ganas de tomarte fotos en cada rincón. La atención del chico que nos atendió, Fies (creo que se llamaba Oussama), fue excelente: muy atento y amable en todo momento. Después de cenar subimos a la segunda planta para disfrutar tranquilamente de una cachimba, donde también nos asesoraron muy bien. La comida estaba deliciosa, todo a otro nivel. Sin duda, volveremos.

N
Noelia Mañana

Entré por lo atractiva que es su decoración y salí completamente enamorada. Cada plato está cuidado al detalle, tanto en presentación como en sabor, y se nota el cariño en cada elaboración. La atención es impecable: el personal consigue que te sientas cómoda desde el primer momento. Hacía tiempo que no me trataban así de bien. Y mención especial al menú del día: está increíblemente bien pensado. Tiene la misma calidad, cantidad y elaboración que los platos de carta. Siempre hay opciones saludables y, además, son generosos con las raciones. Sin duda, ya tienen una clienta habitual.

R
Rebeca M.R.

Fuimos a cenar mi pareja y yo aprovechando una promoción de The Fork, animados por las buenas reseñas, y la experiencia fue muy positiva. Empezamos con croquetas de cecina y de ternera. Ambas estaban muy buenas; las de ternera estaban increíbles, muy cremosas. Las de cecina también nos gustaron mucho, aunque para mi gusto los trozos de cecina eran bastante grandes, estas última tenían un sabor más profundo. También pedimos el brioche de carrillera, que estaba espectacular, de esos platos que se recuerdan. Los baos de rabo de toro no nos entusiasmaron tanto, sobre todo porque llevaban un toque picante que, personalmente, no me gusta, aunque el producto estaba bien trabajado. La burrata inyectada con pesto y fresa nos gustó mucho, una combinación original y muy agradable. Como plato principal, pedimos el solomillo, y fue todo un acierto: el punto estaba perfecto y la carne se deshacía en la boca, como mantequilla. Realmente muy, muy bueno. De postre no sabíamos cuál elegir, así que pedimos dos. La torrija, que te flambeaban en mesa, estaba súper jugosa, blandita y deliciosa. Y la tarta de queso merece mención aparte: una porción enorme, muy rica y contundente, ideal para compartir. Para beber tomamos dos tintos de verano. El local es muy bonito, llamativo y acogedor; las paredes y los colores del espacio impresionan y crean muy buen ambiente. La atención fue correcta y agradable. En general, una experiencia muy recomendable. Sin duda, un sitio al que volveríamos.

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