Opiniones de clientes
Ayer me comí unos churros con chocolate que no eran un postre: eran una experiencia religiosa. Los churros estaban tan crujientes por fuera y tan tiernos por dentro que parecía que habían ido a la universidad a especializarse en “felicidad instantánea”. Nada de churros aceitosos y tristes: estos eran dorados, crujientes y conscientes de su propio valor. El chocolate, por su parte, no acompañaba: lideraba. Espeso, intenso y con la temperatura exacta para quemarte un poco la lengua y recordarte que estás vivo. Cada vez que mojaba el churro, sentía que estaba tomando una decisión correcta en la vida, algo que no pasa todos los días. En resumen, triunfé. Si algún día me preguntan cuál fue uno de los mejores momentos de ayer, solo diré que fue mojar el churro.
Los mejores churros, las porras más buenas, el chocolate más rico de la zona!!! Y te atienden fenomenal. Te hacen todo al momento , se nota que le ponen cariño y delicadeza, no se quedan aceitosos y están súper sabrosos. Un 20 de 5 le daría
Fue mi marido hoy por la mañana a por churros y por el sabor y tacto no vuelvo a comer de ese sitio. Estaban demasiado aceitosos y apenas se notaba la masa, las porras a mi marido tampoco le han gustado pero normalitas, recomendamos churros y porras en otro sitio.