Opiniones de clientes
Me encantan lo gofres con sus toppings he probado muchos en muchos sitios ninguno supera unos que comemos en Torrevieja que es uno de mis sitios favoritos de toda la vida pero estos estas muy buenos los topping son una pasada, las tortitas muy buenas mis hijos se las zamparon de un bocado jaja...el local es pequeñito pero tiene una buena terraza. Los chicos que nos atendieron muy majetes, el precio razonable. Recomiendo 100%
La Jijonenca de Rivas-Vaciamadrid se presenta como un auténtico oasis para los amantes del helado artesanal y los dulces tradicionales. Siguiendo la estela de calidad de la marca, este establecimiento ofrece una experiencia que evoca los veranos y las sobremesas en familia. Su carta de helados destaca por la cremosidad y la intensidad de sus sabores, desde los clásicos e imprescindibles como el de turrón de Jijona o la leche merengada, hasta opciones más refrescantes y afrutadas. Más allá de sus helados, su horchata artesana es una de las joyas de la corona, servida en su punto justo de frío y dulzor, ideal para combatir el calor. El ambiente del local suele ser acogedor y familiar, convirtiéndolo en el punto de encuentro perfecto para una tarde tranquila. Aunque la experiencia puede variar, la atención cercana y la calidad constante de sus productos hacen de La Jijonenca una apuesta segura para disfrutar de un postre delicioso y con sabor a tradición en pleno corazón de Rivas.
Reconozco que aun gustándome los deportes de riesgo, esta noche ha he abusado; si hay que decirlo se dice. Una cosa es tentar a la diabetes y otra muy distinta es aporrear su propia puerta. Si vienes de cenar y el cuerpo te pide gofre a media noche es que la cena era escasita (y cara, por cierto). Yo solo quería un gofre calentito, en pleno verano. Lo normal, vamos. Pero mi sentido común (si es que se llama así y yo tengo de eso) me gritaba, me imploraba, que eso no sería muy sano, así que bueno, qué remedio: habrá que meterle mano al asunto, y al gofre también (con una amiguita, por cierto). Tras increpar con palabras gruesas a la mamarracha de mi amiga por comenzar a engullir cual pavo antes de que yo tomase la rutinaria foto (al gofre, claro), esta me preguntó qué puñetas hacía con tanta foto de comida en el móvil. Le dije que era un “local gaider” de esos. Me agredió. Comprensible… Suerte que apenas comió (que le den por el Ohio). Creo que habré engordado más de lo que pesaba esa especie de bollo rebosante de pecado (si señores, hablamos de azúcar, culpable de tantas muertes, pero también de tantas alegrías). Ahora en serio: helados soberbios, pero los “babel gofres” esos… no tienen sentido alguno. Por 7 hierros exidaos, si compartes te sale por lo mismo que una tarrina, pero con la ventaja de tener un “topín” de esos y un sirope (alquitrán puro) gratis. Eso sí, llevad con vosotros, vosotras o vosotres el boli de insulina a mano. Fdo. Tu páncreas. Aviso: si acaso se os ocurre acudir a este lugar creado por el mismísimo diablo con el fin de tentarnos, mas de una vez por semana, nadie os podrá asegurar que no vayáis a ser una nefasta opción como cliente para todas las aseguradoras médicas. En definitiva: mirad al tipo II a los ojos (su nombre es Diabetes).