Hogar

Techo y apoyo en Madrid: el programa municipal que ayuda a mujeres sin hogar a empezar de cero

Mujeres sin hogar en Madrid encuentran en un programa municipal alojamiento, apoyo psicológico y formación para rehacer su vida.

En Madrid, un programa municipal da techo y apoyo a mujeres que se quedan sin casa

Perder la vivienda puede ocurrir por muchos motivos: un desahucio, una situación de violencia de género o simplemente no contar con familiares ni amistades a quienes acudir. Para responder a esa realidad, el Ayuntamiento de Madrid mantiene en marcha un programa que ofrece alojamiento, acompañamiento psicológico y formación a mujeres que atraviesan un momento crítico y podrían acabar durmiendo en la calle.

Un recurso pensado como un hogar

La iniciativa, bautizada como 'No second night' y en funcionamiento desde 2020, dispone de dos recursos con 53 plazas en total. Su coordinador, Víctor García, explica que se trata de un espacio donde cada mujer puede reflexionar sobre lo que necesita y decidir sobre su propio proceso. El propósito es claro: avanzar hacia una vida autónoma sin renunciar a las rutinas laborales, formativas y personales.

No existe un plazo máximo de estancia, porque cada persona necesita su propio tiempo de recuperación. Como apunta el responsable del programa, algunas usuarias trabajan de noche y otras desarrollan su proceso fuera del recurso; la idea es que hagan su vida en el entorno comunitario y que el centro funcione lo más parecido posible a un hogar.

Las cifras del programa

Según los datos del Consistorio, en el primer semestre de este año se ha atendido a 75 mujeres, de las cuales 16 lograron salir hacia una vida independiente. Los perfiles habituales son víctimas de violencia machista, mujeres inmigrantes y jóvenes: hasta el 60% han sufrido violencia de género y otra parte importante ha pasado por agresiones sexuales. Además, en 2025 el programa atendió a 110 mujeres, de las que 26 accedieron a un empleo y 27 iniciaron una formación.

Historias de reconstrucción

Erika, de 42 años, llegó a uno de los recursos en mayo del año pasado tras perder su vivienda. Antes había soñado con montar un negocio de papelería creativa, un proyecto que tuvo que aparcar. Su paso por el programa le ha permitido replantearse el futuro: prepara ahora un rebranding de su marca. Sin respaldo familiar ni de amistades, destaca el apoyo de las demás usuarias, con quienes pasea por el barrio y a quienes considera una auténtica familia.

Otro ejemplo es el de Sheima, de 29 años, que aterrizó en Madrid en septiembre del año pasado sin conocer a nadie en España. Después de pasar por distintos recursos sociales e incluso por la calle, entró en el programa. Mientras busca formarse para trabajar en el sector turístico —habla francés, árabe e inglés y está aprendiendo español—, ha trabajado como ayudante de cocina y ha cubierto una vacante temporal durante las vacaciones.

Cómo se accede y qué ocurre después

La entrada al recurso no es directa: requiere valoración y derivación desde el servicio de puerta única de la red municipal de atención a personas sin hogar o desde los equipos de calle, según han indicado fuentes municipales. Cuando las usuarias concluyen su estancia, los servicios sociales del Ayuntamiento realizan un seguimiento para seguir acompañándolas.

El delegado de Políticas Sociales, Familia e Igualdad, José Fernández, visitó el recurso y subrayó que estos espacios ofrecen a las mujeres seguridad para comenzar de nuevo. Para muchas vecinas de la ciudad que atraviesan un mal momento, saber que existe esta red puede marcar la diferencia entre la exclusión y una segunda oportunidad.