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Desalojo de la acampada de la Puerta del Sol y camino hacia la huelga del 11-N

La acampada por la vivienda de Sol fue desalojada de madrugada: 334 desalojados y dos detenidos. CGT apuesta por la huelga del 11-N.

Desalojo en Sol y huelga del 11-N: lo que se cuece en el centro de Madrid

Quienes han pasado esta madrugada por el centro de Madrid se han topado con un despliegue poco habitual. La acampada por el derecho a la vivienda que ocupaba la Puerta del Sol desde el pasado 26 de septiembre fue desalojada por efectivos de la Policía Nacional y de la Policía Municipal. Según las cifras conocidas, la operación movilizó a unos 400 agentes y terminó con 334 personas desalojadas y dos detenidos por desobediencia y resistencia.

Para entender por qué había tiendas instaladas en la kilometro cero hay que mirar al detonante: el desahucio de Maricarmen, una mujer de 87 años que falleció poco después. Aquel caso encendió la mecha y dio lugar a la protesta, que se mantuvo más de un mes en plena Puerta del Sol y se convirtió en punto de encuentro del malestar por la dificultad de acceder a una vivienda asequible.

Como suele ocurrir en estos casos, hay dos versiones muy alejadas. Desde la Delegación del Gobierno se ha justificado la intervención como un «último recurso» ante presuntos delitos e incidentes, señalando además que la protesta había perdido su carácter reivindicativo inicial; las autoridades la califican de pacífica. Los organizadores, en cambio, la describen como violenta y denuncian el uso documentado de gas pimienta y golpes por parte de algunos de los agentes intervinientes. Por la mañana, los servicios de limpieza retiraron los restos y enseres que quedaban en la plaza.

El trasfondo: personas sin hogar en la capital

Más allá del desalojo en sí, el sindicato CGT ha querido poner el foco en otra cara del problema: lo que considera un abandono absoluto de las personas sin hogar en la ciudad de Madrid. Según el sindicato, la acampada llegó a ser el único refugio disponible para mucha de esta gente, que encontró ahí apoyo, calor y solidaridad vecinal, algo que ninguna institución les había ofrecido antes. En su comunicado cargan también contra los gobiernos de Ayuso y Almeida, a los que acusan de priorizar a especuladores y rentistas, de expulsar a miles de familias de la vivienda pública y de dejar los servicios sociales reducidos a la insignificancia. Son valoraciones del sindicato, pero dibujan el clima de tensión que rodea la crisis de la vivienda en la capital.

Mirando al 11 de noviembre

La otra gran noticia es lo que viene después. CGT insiste en que la multitud que salió a la calle el día 26 en Madrid no ha desaparecido: está tejiendo redes y alianzas con la vista puesta en la huelga general convocada para el próximo 11 de noviembre, una movilización que, según el sindicato, tiene capacidad de paralizar el país. La convocatoria ya ha generado un cruce de declaraciones: el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha tachado de «error» convocar la huelga tras el trágico accidente ferroviario de Urda, que costó la vida a 69 personas, y sostiene que es una huelga contra la oposición y no contra el Gobierno.

Desde CGT responden que la huelga va contra toda la clase política, que en su opinión no ha movido un dedo para garantizar el derecho a la vivienda ni cuando se produjeron desahucios con violencia policial desproporcionada. El sindicato tampoco olvida la negligencia que atribuye al Gobierno en el caso de Urda, ni la liberalización del sistema ferroviario que, a su juicio, alentaron los gobiernos de PSOE y PP. En su lista de recuerdos aparecen también Adamuz, Angrois, la DANA o el metro de Valencia, el 11M o el Prestige, tragedias que dicen no olvidar y que vinculan a un mismo patrón: quienes pagan los platos rotos son siempre la gente trabajadora.

Cómo puede afectar al día a día

Para los vecinos de Madrid, lo más práctico es mirar el calendario. El 11 de noviembre puede haber paros en servicios y transporte, así como concentraciones y manifestaciones en el centro, de modo que conviene informarse antes de planificar desplazamientos y gestiones de ese día. En los alrededores de Sol, además, es previsible que la plaza siga siendo foco de atención y de presencia policial durante los próximos días.

El caso es que Sol amanece despejada, pero el debate de fondo sigue intacto: el precio de la vivienda, la situación de las personas sin hogar y un 11-N que promete ser de los más sonados de los últimos tiempos. Iremos contando cómo evoluciona todo.