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El aviso de Javier Gutiérrez: demasiados pisos turísticos en su finca de Madrid

El doble premiado Goya relata que en su finca de 90 vecinos más de la mitad son apartamentos turísticos y añora el Madrid acogedor.

El aviso de Javier Gutiérrez: demasiados pisos turísticos en su finca de Madrid

Los debates sobre los apartamentos de uso turístico suelen llenarse de cifras e informes, pero en esta ocasión quien ha puesto rostro al asunto es Javier Gutiérrez. El actor ha hablado sin adornos de cómo ha cambiado su día a día en Madrid en una entrevista a la revista Esquire, y lo que cuenta va a sonar familiar a más de un vecino de la capital.

Su historia con la ciudad es la de tanta gente que un día hizo las maletas para perseguir un sueño. Creció en Ferrol y, con solo 18 años, se plantó aquí para formarse en la Escuela de Arte Teatral de Ángel Gutiérrez y abrirse camino en la interpretación. La apuesta no pudo salir mejor: dos Premios Goya y una carrera sólida respaldan aquel salto al vacío.

De la ciudad que acogía al lugar que le pesa

Gutiérrez, que hoy tiene 55 años, mira con nostalgia sus primeras etapas en la capital, cuando la veía como un terreno rebosante de oportunidades. Ahora admite que la convivencia con la ciudad se le ha tornado difícil, casi enemiga, y que se descubre añorando su infancia y aquella forma de vida de entonces. Nada de esto le habría parecido posible a quien siempre presumió del carácter acogedor de la capital y de que en ella nadie se siente de más.

El malestar tiene una raíz muy tangible, de las que conocen bien muchas comunidades de propietarios de la ciudad. El intérprete reside en una finca de 90 vecinos en la que, según cuenta, más de la mitad corresponden a apartamentos turísticos. Su pronóstico inquieta: teme que dentro de cinco años los propietarios de verdad se reduzcan a cuatro o cinco entre todos.

Para él, todo esto supone una auténtica desgracia para un modo de convivencia que era habitual hace relativamente poco tiempo y que hoy resulta casi imposible de mantener. Donde antes había hogares y rutinas compartidas, ahora se suceden estancias breves, maletas y despedidas, y la vida en comunidad se desvanece sin que apenas nos demos cuenta.

La sierra como refugio y la lección de los pueblos

El actor reconoce que fantasea con irse a vivir a un sitio más pequeño. La familia dispone de una casa en la sierra, y confiesa que espera con ganas la Navidad o el verano para esconderse allí con los suyos. Esa huida temporal se ha convertido, para él, en el respiro que le permite seguir aguantando el curso en la capital.

¿Y qué es lo que encuentra en los pueblos y no consigue aquí? Su respuesta es de lo más reveladora: en las localidades pequeñas la vida está entrelazada. Sabes cómo se llama el vecino, te saludan por tu nombre, puedes tomarte un vino o hacer la compra con trato cercano. Ese tejido humano, advierte, está desapareciendo de las grandes urbes.

Tampoco cree que el fenómeno sea exclusivo de Madrid. Cita Málaga, Valencia o Bilbao como ejemplos de ciudades donde la gentrificación no deja de avanzar. Sin embargo, subraya que lo que vive en la capital roza lo extremo y que, en su caso concreto, ya ha cruzado la línea de lo que puede soportarse.

Un retrato que muchos vecinos firmarían

Que la advertencia venga de un rostro conocido no agrava el problema, pero lo hace más visible. Cuando alguien que lleva toda su vida adulta en Madrid y que siempre ha alabado su carácter abierto confiesa que el día a día se le está haciendo cuesta arriba, el mensaje llega más lejos que cualquier estadística.

Detrás de su testimonio hay una transformación que afecta a miles de edificios: comunidades donde los alojamientos de paso superan a las residencias habituales, portales que se vacían y se llenan cada semana y barrios que pierden, poco a poco, su alma. La queja de Gutiérrez condensa esa sensación de pérdida acumulada que muchos sienten y a veces no saben nombrar.

De momento, el actor sigue viviendo en la ciudad, aunque reconoce que cada jornada le pesa un poco más. Su historia nos invita a plantearnos preguntas de cara al futuro: qué modelo de ciudad queremos, cómo conservamos la vida vecinal frente a la presión del alquiler vacacional y qué papel juegan las comunidades de propietarios en todo esto. Os animamos a contarnos en los comentarios cómo vive vuestro portal este asunto, porque el debate apenas empieza.