Estilo de vida

Los restaurantes de Madrid que la redacción de Vogue recomienda reservar ya

De La Capa en Carabanchel al Mercado de San Fernando: los favoritos gastronómicos de Vogue en Madrid para planificar tu próxima reserva.

Los restaurantes de Madrid que la redacción de Vogue recomienda reservar ya

Cada semana nacen nuevas apuestas gastronómicas en la capital y mantener la agenda al día es misión casi imposible. Por eso, cuando las editoras de Vogue España decidieron destapar sus restaurantes favoritos de la ciudad, más de un vecino tomó buena nota. Entre fideos chinos, carbonaras y cachopos, esta es la selección que proponen para tu próxima cena en Madrid.

Fideos kilométricos con acento de Xi'an

Si el antojo es de pasta, en Biang Biang lo resuelven a su manera: con unos maxinoodles de estilo Xi'an, larguísimos y perfectos para untar en salsas con carácter. Sus entrantes tienen fama merecida: la coliflor frita con mayonesa picante convierte a cualquier reacio a la verdura en fan, y los Jiaozis, unas gyozas de inspiración china, llegan con una salsa especiada que más de uno querría llevarse a casa a garrafas. Detalle curioso: te entregan un babero para comer sin sustos.

La carbonara de confianza

Para pasta italiana sin fallas, la elección recae en La Tavernetta. Su carbonarra tiene seguidores tan fieles que prefieren no pedirla en ningún otro sitio para no llevarse decepciones. Suman puntos el tapenade de cortesía nada más sentarte, un ambiente íntimo pero distendido y la amabilidad del servicio. Allí se han celebrado cumpleaños durante años y charlas interminables entre amigos.

Junto al Manzanares, casquería de alto voltaje

Para ocasiones señaladas, OSA juega en otra liga. Se ubica en un chalet a orillas del Manzanares, algo poco habitual, y su carta apuesta fuerte por la casquería con un nivel de elaboración difícil de igualar. El menú se renueva cada estación, así que la sorpresa está garantizada, aunque las constantes son los sabores potentes y la celebración del producto más humilde.

El grande entre los grandes

Los clásicos también tienen su hueco. Zalacaín, visitado un domingo del otoño de 2024, dejó una impresión imborrable: protocolo, decoración de otra época y una cocina exquisita de principio a fin, desde las croquetas de cocido hasta la lasaña de hongos y foie, pasando por la ensalada de bogavante. El plato que roba el corazón, eso sí, es el steak tartar de solomillo cortado a cuchillo, que se acompaña sí o sí con las patatas soufflé; hay una persona en cocina dedicada exclusivamente a prepararlas.

Aire neoyorquino en Carabanchel

En el barrio de Carabanchel, La Capa tiene ese punto de velada larga que se va sin darse cuenta. Espejos, paredes de madera, azulejos, una barra de acero inoxidable y botellas de vino por todas partes preparan el terreno para una carta diminuta pero redonda: ensaladilla, roast beef y unas kokotxas con huevos fritos que, según cuentan, hasta aguantan dignamente el viaje envueltas en papel de aluminio si las pides para llevar.

Sopas y xiaolongbao que enganchan

Otra redactora cayó rendida ante un restaurante de sopas al que llegó gracias a una foto de Instagram de su amigo Marcos. Hoy la mujer que atiende el local la reconoce nada más asomarse por la puerta y sabe su pedido de memoria: el número 21 y unos xiaolongbao con caldo. Su devoción es tal que, para pasar desapercibida entre el personal, ya baraja plantarse allí con bigote y bombín.

El puesto de siempre en el Mercado de San Fernando

En Lavapiés, dentro del Mercado de San Fernando, los hermanos Ortega regentan un puesto que entre semana funciona como carnicería-charcutería con carnes naturales de la Sierra de Guadarrama y jamones y embutidos de Salamanca. Llega el fin de semana y el lugar se transforma: cachopo delicioso, chuletón al punto, quesos frescos y curados buenísimos y bocadillos que cumplen de sobra el trinomio de bueno, bonito y barato. El trato del personal, apuntan, ya justifica por sí solo la visita.

Un clásico sin redes sociales

Sacha es otro nombre que parte de la ciudad defiende con pasión. Ajeno a modas pasajeras y a redes sociales (su web solo sirve para reservar), este clásico encanta con su tortilla vaga, el tuétano, el steak tartar y un tocinillo de cielo de otro planeta. Consejo de quien lo recomienda: mejor ir a cenar y en invierno, cuando el local se convierte en un bistró pequeño, acogedor y tranquilo.

Un único plato, sabor a París

Y para cerrar, la apuesta más minimalista: L'Entrecote Café de París. Aquí no existe carta interminable ni complicaciones; sirven un único plato, el entrecôte con su famosa salsa secreta, acompañado de una ensalada y patatas fritas a voluntad, más una buena copa de vino. Sencillo, irresistible y con la sensación, aunque sea un rato, de estar en París sin salir de Madrid.

De Lavapiés a Carabanchel, pasando por la ribera del Manzanares, esta selección demuestra que la ciudad ofrece planes gastronómicos para todos los gustos y presupuestos. La única duda que queda es con cuál de ellos empezar.