Un calendario deportivo de récord en Madrid
Quien pase estos días por la capital notará que algo grande se cuece: este fin de semana llega el Gran Premio de España de Fórmula 1, una cita que, gracias al acuerdo firmado con la máxima categoría del automovilismo, se mantendrá en el calendario madrileño hasta 2035 de la mano del proyecto Madring. No es un evento aislado, sino la última pieza de una estrategia que ha convertido a Madrid en parada obligatoria del deporte mundial, en una ciudad que ha pasado de recibir 4,5 millones de visitantes en 1995 a superar los 11 millones.
El año pasado la NFL aterrizó en el Santiago Bernabéu con un partido que causó enorme impacto, y la experiencia volverá el próximo 8 de noviembre con el duelo entre los Cincinnati Bengals y los Atlanta Falcons. A esa oferta se suman el Madrid Open de tenis, pruebas tan arraigadas como la San Silvestre o el Maratón de Madrid, el final de la Vuelta a España, la gala de los Premios Laureus y, por supuesto, la actualidad futbolística permanente que sostienen dos gigantes europeos como el Real Madrid y el Atlético.
La apuesta tiene una lógica turística evidente. Almudena Maíllo, concejala delegada de Turismo, explicó hace un año en el Madrid Summit que este tipo de acontecimientos ayudan a repartir la llegada de visitantes a lo largo del año y por diferentes rincones de la ciudad: si hay tenis en primavera y fútbol americano en otoño, la temporada alta deja de agotarse en el verano. Curiosamente, el enfoque ha dado un giro respecto a la época en que se soñaba con unos Juegos Olímpicos: entonces se privilegiaba el deporte base y las disciplinas minoritarias; ahora se persigue el espectáculo más mediático.
Los números del negocio
El primer beneficio, el económico, es el más sencillo de medir. Con la F1, los cálculos iniciales apuntan a 450 millones de euros anuales para la ciudad y unos 8.000 empleos directos; un estudio de PwC incluso eleva la cifra hasta los 467 millones y los 8.850 puestos de trabajo. El Madrid Open, durante años el evento deportivo más consolidado de la ciudad, quedó en su última edición en 250 millones de euros y 3.400 empleos, según cifró el alcalde, José Luis Martínez-Almeida.
Luego está el beneficio menos tangible: la imagen. El torneo de tenis se retransmite en 180 países y llega a 140 millones de espectadores, es decir, horas de emisión en las que Madrid se presenta ante el mundo como un destino premium. Un análisis de Mastercard de 2024 añadió un dato llamativo: el gasto durante la competición creció un 35% respecto al año anterior, un salto superior al registrado en los macroconciertos de Taylor Swift o Bruce Springsteen.
El fútbol resulta aún más difícil de cuantificar, pero también más poderoso, porque para buena parte del planeta lo primero que viene a la cabeza al oír hablar de Madrid son sus clubes. El Metropolitano acogerá la final de la Liga de Campeones de 2027, como ya hiciera la edición de 2019, cuando la Confederación Empresarial de Madrid estimó el impacto en 62,5 millones de euros. Y en el horizonte asoma el Mundial: la capital figura como favorita para acoger la gran final del Mundial 2030, pese a la competencia de Marruecos, con fecha prevista el domingo 21 de julio.
La otra cara: ruido, atascos y quejas
No todo son focos y cifras redondas. Este modelo de ciudad genera incomodidades reales: vecinos que se quejan del ruido, cortes y atascos que desesperan, y barrios y zonas concretas que se saturan cuando llega la marea de visitantes. El debate sobre el turismo masivo gana volumen también en Madrid, y conviene tenerlo presente cada vez que se anuncia un acontecimiento de este calibre.
El caso es que la ciudad ha elegido brillar en el panorama internacional, y pocos escaparates funcionan tan bien como el deporte de élite. Como vecinos, nos toca disfrutar de lo que estos eventos aportan y, a la vez, vigilar de cerca aquello que perturba nuestra convivencia. ¿Está Madrid a la altura para una final mundialista en 2030? El calendario, por ahora, no deja de llenarse.


