Cultura

Shakira termina su gira mundial en Madrid: cuando un concierto se convierte en toda una experiencia

Shakira despide su gira mundial con 12 conciertos en Madrid y un Macondo Park que lo cambia todo. Te contamos cómo fue y qué esperar.

Shakira despide su gira mundial en Madrid: esto ya no es un concierto, es un acontecimiento

Hay conciertos y hay acontecimientos. Lo que está ocurriendo estos días en Madrid con la residencia de Shakira pertenece, sin duda, al segundo grupo. La artista colombiana ha elegido la capital para cerrar una gira mundial de año y medio y más de 100 conciertos, y lo ha hecho por todo lo alto: doce actuaciones en el llamado Estadio Shakira que han vendido unas 650.000 entradas. No está nada mal si pensamos que hace ocho años llenó pabellones deportivos con 71.000 entradas repartidas en cinco fechas.

Y es que aquí no hablamos solo de música. Estas fechas madrileñas responden a una estrategia muy clara en la industria: transformar una serie de recitales en un suceso irrepetible que haya que vivir sí o sí. El objetivo es que quien asista sienta que ha presenciado algo extraordinario. Por lo que se vio en el segundo de los shows, lo consigue.

Emoción a raudales entre el público

Basta con mirar alrededor para comprobarlo. Hubo quien rompió a llorar durante «Acróstico», grupos de amigas que aullaron abrazadas con «Loba» y muchas madres con sus hijas, felices por todo lo alto, cuando sonaron seguidas «Dai Dai» y «Waka Waka (Esto es África)». Miles de móviles grabando cada canción para intentar atrapar el instante. A la salida, una asistente de unos 50 años lo resumía para su amiga: el mejor concierto de su vida, aunque esta le recordara que apenas había pisado ninguno.

Un espectáculo muy cuidado, con sustancia

Más allá de la envoltura, el show tiene mucha chicha. Son dos horas y diez minutos de pop medido al milímetro, con una Shakira segura, cómoda y con un dominio escénico notable. El sonido del grupo destaca: nítido, rico en matices y a un volumen perfecto, algo que casi nunca podemos disfrutar así en un estadio o en un festival. La escenografía acumula momentos pensados para las redes sociales, todo ello proyectado en una pantalla gigante que acompaña cada número.

El repertorio repasa tres décadas de carrera con una versatilidad asombrosa: el synth-pop bailable de «La fuerte», «Girl Like Me» o «Loba»; la salsa de «Chantaje» y «Loca»; el pop-rock de «Antología»; el latineo de «La tortura» y «La bicicleta»; y el technazo de la «BZRP Music Session #53» con la que cierra la noche.

Macondo Park: el fenómeno empieza antes del escenario

El entorno forma parte del invento. El llamado Macondo Park abre desde el mediodía y se presenta como un parque temático dedicado al universo de la cantante. Eso sí, conviene saber que, en esencia, es una plataforma de promoción de una decena de patrocinadores, con la mayor tienda de merchandising que se recuerda. Aun así, la fórmula funciona: permite pasar toda la tarde allí y encontrarse con otros fans, algo que ya aprovecharon decenas de miles de personas.

Consejo práctico: ojo con los accesos

Si todavía conservas entrada, toma nota. El primer viernes hubo quejas por las larguísimas colas, tanto para acceder al recinto como en los puestos de comida y bebida, y más de un asistente se quejó con dureza. Al día siguiente la organización lo resolvió y la entrada fue rápida. Llegar con margen y atento a las indicaciones puede ahorrarte un disgusto.

Una tendencia que llega para quedarse

Lo de Shakira no es un caso aislado. Taylor Swift con su Eras Tour, Beyoncé, U2 en la Esfera de Las Vegas, Bad Bunny en San Juan o Coldplay ya exploraron esta dimensión de acontecimiento total. El precedente más directo fue Adele en Múnich en 2024, con bares temáticos, noria, karaoke y exposiciones. Madrid se ha subido a esta ola con fuerza, y quienes hayan vivido estas noches en la capital saben que, efectivamente, esto no era un concierto cualquiera.