Cultura

Memoria en imágenes: las cuentas que retratan el Madrid de hace un siglo

Divulgadores locales recuperan la fotografía histórica de la capital mediante refotografía e investigación: así preservan la memoria de la ciudad.

El Madrid de ayer vuelve a primera plana gracias a la refotografía y a la investigación vecinal

Si últimamente tu navegador está lleno de imágenes de la capital a principios del siglo XX, no es casualidad. En Madrid, varios perfiles independientes se han convertido en referencia para quienes quieren saber cómo era la villa antes del ritmo actual, y lo hacen desde el rigor documental y lejos de cualquier afán comercial.

Superponer dos épocas en una sola imagen

Uno de los nombres propios de este movimiento es Valentín Andrés Pérez Serén, que rozará los 58 años en diciembre. Técnico superior en artes plásticas y diseño gráfico, y con el dibujo heredado de un abuelo y un padre dedicados a la pintura, comparte a diario su trabajo en una entidad pública con las cámaras, los archivos y las redes sociales, donde arrancó en 2018. Él mismo se desmarca del rótulo de personaje mediático: asegura que ese rol no va con su edad ni con su forma de entender este hobby.

Su punto de llegada fue la refotografía, disciplina que descubrió hacia 2012 a través de un artista ruso que trabajaba con imágenes de la Segunda Guerra Mundial. La mecánica consiste en encontrar el encuadre exacto de una instantánea antigua y combinarla digitalmente con la vista actual del mismo lugar. Para lograrlo no hay atajos tecnológicos: hay que desplazarse físicamente al punto, observar y afinar, tal como repite él mismo. De hecho, confiesa que uno de los momentos más gratos es imaginarse al fotógrafo original arrodillado justo ahí, décadas atrás.

Lo que empezó como un archivo particular acabó atrayendo a una comunidad de miles de seguidores, entre ellos cineastas, deportistas y responsables culturales. La editorial La Librería le propuso convertir sus montajes en un libro, un hito que se materializó en las Navidades de 2023 y que hoy se complementa con una exposición de 40 piezas en el Historia de Madrid, donde el mapa del pasado se enfrenta a las aceras de ahora. Entre sus trabajos más queridos figura una refotografía de sus padres, tomada cuando eran novios en el Parque del Retiro.

Su labor también ha resuelto pequeños misterios. En una muestra dedicada a la fotoperiodista Joana Biarnés se exhibía un retrato de la actriz Pilar Bardem en sus años de modelo del que se ignoraba el emplazamiento. Valentín estudió la forja de una verja y los detalles del inmueble hasta dar con la escalinata interior de la Biblioteca Nacional. Al publicar el resultado, recibió un mensaje privado de agradecimiento de Carlos Bardem.

Documentarse para frenar los bulos

Mientras unos superponen capas temporales, otros apuestan por la investigación pura. Es el caso de Rafael Soria, madrileño de 49 años al frente de @elmadridantiguo, un perfil que arrancó en Twitter en noviembre de 2013 con una frontera clara: solo fotografía anterior a 1976, porque medio siglo es para él la distancia mínima para hablar de imagen antigua. Se documenta con tesis doctorales, artículos académicos, prensa histórica y cine de todas las épocas, y se muestra molestó por cuentas con gran alcance y poco rigor que, en ocasiones, llegan al plagio. Lo mejor, dice, es la enorme capacidad colaborativa de los seguidores, capaces de situar una esquina desconocida a partir de un simple detalle en una fachada.

Quince años guardando la memoria de los cafés

El blog Antiguos Cafés de Madrid nació en octubre de 2011 de la mano de Rosario y Manuel, de 71 y 43 años, dos enamoradas de lo castizo que buscaban proteger el paisaje urbano frente a los cambios. El proyecto evolucionó desde los locales de tertulia hacia comercios centenarios, personajes populares y talleres tradicionales amenazados. Entre las cientos de historias que les llegan guardan una con especial cariño: la de un seguidor que nació durante un gran nevada y cuyo padre, en taxi hacia casa, patinó sobre el hielo en la glorieta de Pirámides y rozó uno de los monolitos históricos, dejando una pequeña muesca en el granito. El hombre se mostraba feliz de haber dejado huella en la historia de la ciudad.

Frente a quienes convierten la nostalgia en negocio, estos divulgadores sostienen el altruismo: Rafael sostiene que su archivo no cabe en ningún libro o exposición, y las creadoras del blog, con quince años a sus espaldas, reconocen que tienen la idea de publicar algún día, pero sin prisa. La próxima vez que cruce una esquina con historia por el centro, recuerde que alguien, seguramente, ya la fotografió hace cien años.