Hay encuentros que marcan una vida. Para la creadora de De La Vigía, ese momento llegó a los diez años, cuando “Alai” entró en su hogar. Aquella perra no era un animal cualquiera; era un ejemplo de equilibrio mental, una guardiana respetuosa con los invitados y un ser inolvidable. Esa chispa inicial se convirtió en una vocación que hoy da forma a un criadero de referencia en Pozuelo de Alarcón. Aquí no crían perros por negocio: crían porque el Pastor Alemán late en su corazón. Cada camada, cada cachorro, nace de un profundo respeto por la raza y de un deseo genuino de compartir esa nobleza con otras familias.
La actividad principal de este criadero es, sin duda, la cría selectiva y responsable del Pastor Alemán. Pero sería reducirlo todo a una simple transacción. Detrás hay un trabajo minucioso de selección genética, de cuidado en cada detalle y de acompañamiento que va mucho más allá de la entrega del cachorro. Quienes han confiado en ellas lo cuentan con emoción: no solo reciben un perro espectacular en belleza y carácter, sino que la criadora hace un seguimiento constante, ofreciendo ayuda y disponibilidad incluso cuando el cachorro ya está instalado en su nuevo hogar. Esa dedicación, esa entrega, es lo que realmente distingue a De La Vigía.
- Cría selectiva de Pastor Alemán: cruces cuidadosamente planificados para preservar el equilibrio mental y la nobleza de la raza.
- Venta de cachorros: con seguimiento personalizado y asesoramiento durante la adaptación a su nuevo hogar.
- Programa de socialización: posibilidad de ayudar a socializar futuros perros de competición durante unos días, con comida, útiles y guía incluidos.
- Compromiso social: cría de ejemplares destinados a tareas de asistencia y terapia, aprovechando la alta capacidad de aprendizaje y temperamento equilibrado del Pastor Alemán.
Pero De La Vigía no se detiene en la cría. Hay una faceta que emociona especialmente: su compromiso social. Saben que el Pastor Alemán es el compañero ideal para labores de asistencia y terapia. Su inteligencia, su nobleza y su temperamento equilibrado lo convierten en un aliado perfecto para quienes más lo necesitan. Por eso, parte de su trabajo se orienta a formar perros que puedan desempeñar estas funciones tan valiosas. Es una forma de devolver a la sociedad todo lo que esta raza les ha dado.
Además, ofrecen una oportunidad única para quienes quieran involucrarse sin tener que comprometerse a una adopción permanente. A través de su programa de socialización, invitan a personas a ayudar durante unos días en la educación de sus futuros perros de competición. Ellos ponen la comida, los útiles y la guía; tú pones el cariño y el tiempo. Es una experiencia enriquecedora que permite conocer de cerca el mundo del Pastor Alemán y contribuir a que estos animales crezcan equilibrados y felices.
Las reseñas de clientes como Virginia Martín o Diego Gómez lo confirman: aquí la criadora no es una desconocida. Es alguien que recuerda cada camada, que está al teléfono cuando surgen dudas y que se alegra de verdad cuando un cachorro encuentra su familia. Esa cercanía, esa autenticidad, es lo que convierte a De La Vigía en algo más que un criadero. Es un hogar donde los perros son tratados como lo que son: miembros de la familia.
Si sientes que ha llegado el momento de compartir tu vida con un Pastor Alemán de carácter noble y equilibrado, o si simplemente quieres saber más sobre su programa de socialización o su labor social, no dudes en ponerte en contacto con ellos. Te esperan con los brazos abiertos y, por supuesto, con la compañía de sus increíbles perros.