Sucesos

La comunidad francesa de Madrid despide a Marie Audan, víctima del accidente de trenes de Urda

Marie Audan, vecina de Madrid desde hace décadas, era directora de formación del Hammam Al Andalus y un pilar de la comunidad francesa de la capital.

La comunidad francesa de Madrid despide a Marie Audan, víctima del accidente de trenes de Urda

La capital ha acogido con gran pesar la confirmación de la muerte de Marie Clemence Pauline Audan, la única ciudadana francesa entre las 69 víctimas mortales del choque ferroviario ocurrido el pasado miércoles en Urda, en la provincia de Toledo. Con 50 años, llevaba dedicando la mitad de su vida a Madrid, la ciudad que la vio construir su carrera y su familia, y donde su pérdida se siente de forma especialmente intensa en la colonia gala.

Nacida en París, Audan estaba casada y era madre de dos hijos. Su trayectoria profesional en España comenzó en la filial nacional de Carrefour, donde permaneció dieciséis años en los departamentos de comunicación y gestión de productos. Después dio un giro a su carrera y se incorporó al Hammam Al Andalus, empresa en la que ocupaba el puesto de directora de formación en el momento del accidente.

Su formación también conectaba dos países. Se licenció en la Universidad Paris-Dauphine y completó sus estudios en la escuela de negocios EM Lyon, un vínculo que mantuvo activo a lo largo de los años. En Madrid era una persona muy conocida en la comunidad católica francesa y, de hecho, cuando la embajada de Francia en España declaró su desaparición tras el siniestro, sus allegados pusieron en marcha una cadena de oración por ella y por su familia mientras se esperaban noticias.

Un pilar para los franceses de la capital

Catherine Janot, presidenta de Entraide Française, una asociación de ayuda mutua de los franceses afincados en la ciudad, ha recordado el papel esencial que desempeñó Audan dentro de este tejido social. Janot destaca que era un pilar de la colectividad y señala que participó durante muchos años en los actos organizados por Entraide Française y por Madrid Accueil, además de implicarse en la red de antiguos alumnos de las grandes écoles como exalumna de EM Lyon.

Estas asociaciones funcionan como punto de encuentro para quienes llegan desde Francia a la capital, y la implicación de Audan en ellas da una idea de lo arraigada que estaba en Madrid pese a haber nacido a orillas del Sena.

El último adiós en Colmenar Viejo

Fue la autopsia la que confirmó su identidad, una vez despejadas las incertidumbres de los primeros días tras el choque. Con ese paso dado, el velatorio y el funeral se celebraron durante el pasado puente de Todos los Santos en el tanatorio de La Paz, ubicado en Colmenar Viejo, donde familiares, amistades y compañeros tuvieron la oportunidad de despedirla.

El dolor llega también desde Lyon

Las muestras de cariño no se han limitado al ámbito local. Isabelle Huault, presidenta del consejo de administración y directora ejecutiva de EM Lyon, ha publicado una carta en la web del centro en la que expresa el dolor de toda su comunidad educativa. En el texto recuerda que Audan fue una verdadera embajadora de la escuela: trabajó junto a sus compañeros para fortalecer la red local, dar la bienvenida a quienes llegaban nuevos y crear ocasiones de encuentro para que egresados y estudiantes pudieran conectar y reforzar sus lazos.

Huault subraya además que la energía, la disponibilidad y el compromiso de Marie con el espíritu solidario que anima a esa red dejaron una huella imborrable en todas las personas que tuvieron el privilegio de trabajar a su lado.

Una pérdida que marca a toda la ciudad

La desaparición de Marie Audan ha supuesto un auténtico golpe para la comunidad francesa asentada en Madrid, donde su nombre se asociaba a la colaboración, la acogida y la cercanía. Su historia refleja además el perfil de muchos vecinos de la capital: personas nacidas fuera, pero con una vida plenamente tejida aquí, entre el trabajo, las asociaciones y los amigos.

En unos días en los que la tragedia ferroviaria de Urda sigue ocupando titulares en todo el país, en Madrid el duelo tiene un rostro concreto, el de una mujer que durante décadas tendió puentes entre Francia y España. A su marido, a sus hijos y a quienes la recordaban como un referente de su colectividad se suman ahora los agradecimientos de quienes la conocieron en el hammam donde trabajaba, en las reuniones de expatriados franceses y en los encuentros de antiguos alumnos.