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Baloncesto en Madrid: duelo trabado entre el Real Madrid y el Burgos en la Liga Endesa

Crónica del partido de Liga Endesa entre el Real Madrid y el Recoletas Salud San Pablo Burgos: bloques, triples y tiros libres decisivos.

Tarde de esas que pegan a la pantalla para los amantes de la canasta en Madrid: el Real Madrid se midió al Recoletas Salud San Pablo Burgos en un encuentro de Liga Endesa que se resolvió a base de esfuerzo, con detalles diminutos (un rebote, un tapón, un robo) marcando cada posesión hasta que el reloj llegó a cero.

Un duelo trabado que se peleó palmo a palmo

Lejos de ser una fiesta de canastas seguidas, el choque discurrió con mucho roce, fallos repetidos en el tiro exterior por ambos bandos y una defensa que no regalaba nada. Los ataques se atascaron una y otra vez y cada equipo tuvo que ganarse sus puntos con paciencia y con ese trabajo sucio debajo del aro que no sale en los titulares pero decide partidos.

Los interiores, dueños de la pintura

La zona fue territorio de los hombres grandes. Olivier Sarr estuvo muy activo: capturó rebotes en defensa y en ataque, machacó el aro tras un pase de Sergio Llull y neutralizó más de un lanzamiento rival con sus tapones. En la misma línea, Edy Tavares hizo sentir su altura con bloqueos y un palmeo que acabó en canasta después de un fallo de Alberto Abalde. Damian Jones también se apuntó a la fiesta con un alley-hoop servido por Facundo Campazzo.

Aciertos de tres por rachas

Desde el perímetro, el partido fue de tiradores enchufados. Por el lado blanco, Max Shulga entendió mejor el momento y firmó varios triples, alguno nacido de un contraataque con asistencia de Jaime Pradilla; Olivier Sarr también se sumó desde fuera gracias a un pase de Andrés Feliz. En el conjunto burgalés, Raúl Lobaco firmó dos triples que mantuvieron a los suyos en el choque, mientras Dani Díez y Christian Sengfelder castigaban la defensa con tiros lejanos que no dejaban escapar el partido.

Manos finas en la dirección

La organización del juego dejó detalles de calidad. Facundo Campazzo combinó asistencias de lujo con canastas en transición, y DJ Steward, por el equipo de Burgos, se convirtió en el auténtico pulmón de los suyos: repartió pases de canasta a Raúl Lobaco y Dani Díez, robó balones clave y participó en los contraataques que firmó Joaquín Taboada.

Faltas, tiros libres y nervios de fondo

El cruce se calentó en el plano personal. Timothe Luwawu-Cabarrot se hizo dueño de la línea y no falló en sus visitas a ella, incluido el tiro adicional que recibió tras ser objeto de falta cuando lanzaba de tres. En el bando visitante, Sekou Doumbouya y Dusan Radosavljevic también se dejaron ver desde los 4,60. El principal lastre fueron las personales: Pablo Almazán llegó a la cuarta, Olivier Sarr acumuló tres y varios jugadores tuvieron que gestionar sus minutos con cuentagotas.

Hubo además tramos de fricción con el esférico: pérdidas, salidas fuera, robos de Dani Díez o Christian Sengfelder... Nada resultó sencillo para nadie durante los cuarenta minutos.

Lo que se lleva el aficionado

Para quien siguió el encuentro desde Madrid, queda la sensación de un triunfo del esfuerzo colectivo sobre el brillo individual. El equipo blanco encontró en sus interiores y en la dirección de Campazzo y Llull su mejor versión, mientras que el cuadro castellano nunca bajó los brazos y complicó cada posesión hasta el final, cuando DJ Steward aún anotó desde el triple y Max Shulga falló en la última tentativa antes del rebote definitivo de Raúl Lobaco.

A la espera de saber cómo siguen ambos conjuntos en las próximas jornadas, la afición que vive el baloncesto en Madrid tuvo un partido de esos que se saborean pese al sudor: trabado, intenso y disputado al detalle.