Ocio y turismo

El turismo en Madrid mejora pero la vivienda ilegal sigue siendo el gran problema

La reputación turística de Madrid sube a un 5,6 gracias a nuevas rutas aéreas, aunque los vecinos denuncian la masificación y los pisos ilegales.

Madrid respira mejor en el ranking turístico, pero la sombra de la vivienda ilegal es alargada

Si eres vecino de Madrid, seguro que has notado cómo la conversación sobre el turismo en nuestra ciudad ha cambiado de tono en los últimos meses. Según los últimos datos del Barómetro de Percepción Turística elaborado por LLYC, la reputación del sector en la Comunidad de Madrid ha logrado salir del suspenso. Durante el segundo trimestre de 2026, la capital ha alcanzado una nota de 5,6 puntos sobre diez. Aunque sigue siendo una calificación justa de "suficiente", representa una mejora notable frente al 4,2 que se registró en el mismo periodo del año pasado.

El cielo se abre: nuevas rutas como motor de optimismo

¿Qué ha impulsado esta ligera recuperación? La respuesta está en el aire. Una de las noticias que más ha resonado positivamente entre los madrileños y en la conversación digital ha sido el refuerzo de la conectividad aérea de nuestra ciudad. No es solo cuestión de tener más vuelos, sino de a dónde nos llevan. Destaca especialmente la inauguración de la ruta directa entre Madrid y Toronto, un movimiento estratégico fruto de la colaboración institucional que busca atraer al mercado canadiense.

Además, el regreso del vuelo directo a Singapur ha sido celebrado como una apuesta firme por el turismo asiático y por consolidar el aeropuerto de Barajas como un hub global. Estos movimientos han calado hondo, vinculándose en el imaginario colectivo con un impacto económico positivo y la capacidad de Madrid para competir por un turismo internacional de alto valor. De hecho, se subraya que cuatro de cada diez visitantes internacionales proceden ya de América, lo que diversifica nuestros mercados emisores.

La otra cara de la moneda: indignación vecinal por los pisos ilegales

Sin embargo, no todo son buenas noticias en el barrio. Si la conectividad es el motor del optimismo, la vivienda es el freno de mano. El informe deja claro que la principal temática negativa, y con mucha diferencia, es la proliferación de pisos turísticos ilegales. La percepción de inacción por parte de las instituciones ha generado un caldo de cultivo para la indignación vecinal.

En foros, redes sociales y medios digitales circulan cifras alarmantes que hablan de entre 13.000 y 17.000 viviendas operando sin licencia ni código de registro, especialmente en el centro de la ciudad. Lo que más preocupa a los residentes no es solo el número, sino la lentitud en los cierres e inspecciones. Esta situación ha concentrado el mayor desgaste reputacional del trimestre, alimentando el activismo político y las denuncias directas de quienes ven cómo su entorno se transforma.

Barrios convertidos en parques temáticos

Closamente ligada a la ilegalidad está la segunda gran queja: la turistificación de los barrios. Muchos mensajes describen un Madrid que corre el riesgo de convertirse en un parque temático o un escaparate exclusivo para turistas, donde los alquileres se disparan y el comercio local es desplazado. La sensación de que la ciudad se vuelve inalcanzable para sus propios residentes, empujándolos hacia la periferia, es un sentimiento muy extendido.

A esto se suma la crítica al modelo de grandes eventos, como la Fórmula 1 o los macroconciertos. Existe una percepción creciente de que estos espectáculos responden a un modelo elitista y extractivo, más preocupado por el visitante premium que por la calidad de vida del vecino de a pie.

Un balance agridulce para la capital

En total, se han analizado más de 63.000 mensajes sobre el turismo en la región, la gran mayoría originados aquí mismo. El sentimiento se reparte: un 38,5% fue negativo, un 28,5% positivo y el resto neutro. Aunque Madrid se sitúa como la undécima comunidad con mejor percepción turística de España, ganando 1,4 puntos respecto al año anterior, la caída de 0,5 puntos frente al trimestre anterior nos indica que la tensión social sigue presente.

Para los madrileños, el reto está claro: disfrutar de una ciudad global y bien conectada sin perder su esencia ni su habitabilidad. La mejora en la nota es un paso, pero la resolución del conflicto de la vivienda ilegal será la verdadera prueba de fuego para la reputación de nuestro turismo en el futuro.