Si en las próximas semanas te cruzas por la capital con un coche eléctrico que circula de forma impecable con un acompañante muy atento al volante, no te extrañes: son los primeros vehículos de Waymo, la compañía de conducción autónoma del gigante Google, que acaba de confirmar su llegada a la Comunidad de Madrid. La región será el primer territorio español donde la empresa opere, con el objetivo de poner en marcha un servicio de transporte de viajeros completamente autónomo en 2027.
Primero, rodar con especialistas al volante
Antes de soñar con viajes sin nadie al mando, la firma dará pasos cortos. Sus coches empezarán a circular en breve por las vías madrileñas con especialistas en conducción autónoma al mando, que velarán por cada maniobra mientras la compañía analiza cómo funciona de verdad el tráfico de la zona. Con esa información, la tecnología se irá puliendo para adaptarse a las particularidades de circulación locales.
Un despliegue cauteloso
Desde la empresa insisten en que el proceso será metódico y gradual: primero conducción manual y, después, una validación técnica rigurosa con profesionales formados específicamente en este tipo de pilotaje. La idea es que el sistema de conducción se integre sin sobresaltos en los patrones de tráfico y las condiciones de las carreteras de la región. Tekedra Mawakana, codirectora ejecutiva de la firma, celebró el desembarco, destacó el peso de la ciudad en la expansión global de la compañía y reconoció que tienen muchas ganas de atender a los madrileños.
El coche elegido: un Jaguar eléctrico
El modelo escogido para esta aventura es el Jaguar I-PACE, un SUV cien por cien eléctrico sobre el que se monta el Waymo Driver, el equipamiento de sensores y software que permite al vehículo interpretar su entorno y tomar decisiones al volante.
Una compañía con mucho kilometraje a sus espaldas
Waymo no llega al mercado español como una novata. Presume de haber recorrido más de 450 millones de kilómetros en vías públicas y de haber completado más de 20 millones de viajes de pago en Estados Unidos, donde ya opera en 15 grandes ciudades y supera los 500.000 trayectos semanales. Su aterrizaje europeo se considera, de hecho, uno de los movimientos más relevantes en movilidad autónoma en el continente.
¿Y en materia de seguridad?
Aquí está, quizá, su argumento más potente. Según sus propios datos, tras analizar más de 400 millones de kilómetros con pasajeros a bordo, su sistema registró un 95% menos de accidentes con lesiones graves o mortales que los conductores humanos, un 93% menos de colisiones con peatones heridos y un 86% menos de siniestros con ciclistas lesionados. Será interesante comprobar si esas cifras se mantienen en el tráfico madrileño.
No será el único actor en la pista
La carrera del coche autónomo ya se había iniciado aquí. En septiembre, una alianza formada por Uber, WeRide y Avomo recibió de la Dirección General de Tráfico la primera autorización nacional para circular con turismos autónomos de Nivel 4, es decir, capaces de funcionar por sí solos sin que nadie intervenga. Ese permiso les permite preparar el despliegue, mapear la ciudad, validar rutas y realizar ensayos operativos dentro del programa ES-AV de la DGT. Sus 20 vehículos rodarán por zonas de alta demanda de la región con un especialista a bordo, y el propósito es estrenar el primer servicio comercial a finales de 2026.
¿Qué cambia para los vecinos?
Por ahora, poco en el día a día: todavía no se puede llamar a un robotaxi en Madrid. Pero quienes trabajen o paseen por la ciudad podrían toparse con estos coches en fase de pruebas, siempre con una persona preparada para tomar el control. Todo el proceso se desarrollará bajo el marco regulatorio de la DGT para vehículos automatizados y en coordinación con las autoridades nacionales y regionales, que velarán por una implantación segura y progresiva. La revolución del coche sin conductor acaba de poner rueda en nuestra ciudad, y esto solo es el principio.


