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«No second night»: el programa que evita que una mujer pase una segunda noche en la calle en Madrid

53 plazas, atención psicológica y respuesta rápida para mujeres en riesgo de exclusión residencial. Te contamos cómo funciona este recurso en Madrid.

«No second night»: el programa que evita que una mujer pase una segunda noche en la calle en Madrid

El equipo de Políticas Sociales, Familia e Igualdad del Ayuntamiento de Madrid ha querido este viernes acercarse de primera mano a uno de sus recursos más sensibles. Su responsable, José Fernández, ha visitado el programa «No second night», un servicio especializado que acoge a mujeres que están al borde de dormir a la intemperie o que acaban de empezar a vivir esa situación. La idea que da nombre al proyecto es muy simple y muy potente: que nadie tenga que pasar una segunda noche sin techo.

Qué ofrece exactamente el recurso

El dispositivo cuenta con 53 plazas repartidas en dos establecimientos hosteleros, donde las usuarias encuentran cubiertas sus necesidades más básicas: un lugar seguro para descansar, comida y acceso a instalaciones de aseo. Pero la apuesta municipal va más allá del alojamiento. El objetivo es intervenir de inmediato para que una pérdida de vivienda reciente no derive en una exclusión residencial crónica, algo que el Consistorio considera clave para reducir el deterioro personal y social que provoca la vida en la calle.

La iniciativa nació en junio de 2020 con ese carácter claramente preventivo y forma parte de la Red Municipal de Atención a Personas Sin Hogar, que dispone actualmente de 1.250 plazas y se enmarca en la estrategia Dignitas.

Los datos que dejó el primer semestre

Según las cifras del Consistorio, el programa atendió a 110 mujeres durante 2025 y a 75 en el primer semestre de 2026. Son números que reflejan una demanda constante: en Madrid, las situaciones de sinhogarismo femenino suelen llegar acompañadas de circunstancias específicas que requieren una respuesta dedicada.

Acompañamiento sin fecha de caducidad

Una de las características que más destacan desde el área municipal es que no existe una duración máxima de estancia. Cada mujer tiene su propio ritmo de recuperación y el recurso se adapta a la evolución de su proceso, no al revés. Al llegar, se diseña un itinerario individualizado que trabaja en tres ámbitos: social, educativo y psicológico.

El área social facilita el acceso a prestaciones y redes de apoyo; la parte educativa ayuda a desarrollar habilidades para organizar una vida autónoma; y el acompañamiento psicológico trabaja el bienestar emocional. Además, el programa incide en la salud física y mental, el autocuidado y la recuperación de rutinas, porque perder el alojamiento afecta a todo: del descanso a la estabilidad emocional. También se trabaja la inserción laboral, aunque desde el Ayuntamiento no han facilitado datos sobre cuántas usuarias han logrado empleo o una vivienda independiente después de pasar por el programa.

Un enfoque de protección frente a la violencia machista

El programa incorpora de forma transversal la prevención de la violencia de género, consciente de que las mujeres en la calle están expuestas a riesgos añadidos. De hecho, buena parte de las que acceden a estos servicios han sufrido violencia machista, lo que ha impulsado la creación de dispositivos específicos dentro de una red que es mayoritariamente mixta.

Cómo se accede al servicio

No se entra directamente: toda solicitud pasa por la Puerta Única de Entrada de la red municipal, que valora cada situación y deriva al recurso más adecuado. En este caso, se prioriza a mujeres con riesgo inmediato de dormir en la calle o con una trayectoria muy reciente de sinhogarismo.

La respuesta integral a mujeres en cifras

«No second night» se suma a otros recursos dedicados: las 40 viviendas del programa Housing First reservadas a mujeres y el centro de acogida Beatriz Galindo. En conjunto, la ciudad identifica 143 plazas o unidades residenciales específicas para este colectivo, dentro de una red que combina centros tradicionales con programas de vivienda basados en las metodologías Housing First y Housing LED.

Para quienes vivimos en Madrid, programas como este son un recordatorio de que detrás de cada cifra hay una historia y de que una respuesta rápida puede marcar la diferencia entre una mala racha y una vida en la calle.