Madrid sale a la calle en defensa de la escuela pública
La educación pública volvió a ser este domingo la protagonista de una gran movilización en Madrid. Según los datos facilitados por la Delegación del Gobierno, alrededor de 20.000 personas recorrieron el centro de la ciudad para exigir mejoras en las aulas, entre ellas una regulación de las horas de docencia directa y una reducción del número de alumnos por clase.
Un ensayo general antes de la huelga indefinida
La marcha llega en un momento especialmente delicado para el sector, ya que sirve de antesala a la huelga indefinida que los convocantes han fijado para el próximo 14 de octubre en la educación pública de la región.
Detrás de la convocatoria está el Comité de Huelga Unitario de la Educación Pública de Madrid, que logró reunir en la cabecera a docentes, estudiantes, familias, sindicatos, colectivos y plataformas del sector educativo. El lema elegido, Salvemos la pública, resumía el espíritu de una jornada transcurrida entre pancartas y reivindicaciones.
De Atocha a Sol, entre pancartas y acampadas
La comitiva arrancó a las 12:00 horas en las inmediaciones de Atocha y culminó en la Puerta del Sol, plaza donde desde la madrugada cientos de personas mantienen una acampada en protesta por la crisis de la vivienda. El recorrido coincidió así con un fin de semana de intensa actividad reivindicativa en el corazón de la capital.
Las reivindicaciones de la comunidad educativa
Los portavoces que encabezaron la manifestación pusieron sobre la mesa demandas concretas. La principal: recuperar un tope de 17 periodos lectivos semanales en Educación Secundaria y Formación Profesional, y de 22 en Educación Primaria. Un cómputo que, insistieron, debería incluir también las horas dedicadas a la tutoría, a la jefatura de departamento y a las coordinaciones.
El apartado salarial tuvo un peso destacado. Aida San Millán, secretaria general de la Federación de Educación de CC.OO. Madrid, denunció que el personal docente ha acumulado desde 2010 una pérdida de poder adquisitivo del 21,9% y reclamó una subida de 600 euros para alcanzar un sueldo digno que permita vivir en la Comunidad y que sea equiparable al de otras regiones.
Desde UGT, su portavoz Chema Pinto se centró en otro problema estructural: la segregación escolar, que describió como la más alta del país. A su juicio, la región necesita una red pública que garantice la igualdad de oportunidades, porque las desigualdades con las que los alumnos entran al sistema no deben perpetuarse ni ampliarse a lo largo de él ni a la salida.
El Sindicato de Estudiantes también tuvo voz propia. Su portavoz, Carlos Ochoa, lanzó un llamamiento directo a las familias trabajadoras para que se impliquen en la huelga y participen en las movilizaciones. En su opinión, no se trata solo de una batalla de la juventud o de la comunidad educativa, sino de la defensa de una conquista social que pertenece al conjunto de la clase trabajadora.
La respuesta del Gobierno regional
La Consejería de Educación, Ciencia y Universidades no tardó en pronunciarse. Su titular, Mercedes Zarzalejo, calificó la convocatoria de huelga en la educación pública no universitaria de política e innecesaria, y sostuvo que toma como rehenes a alumnos, docentes y familias de la región. Además, añadió que solo la secundan los sindicatos vinculados a partidos políticos.
¿Y ahora qué?
Con la marcha del domingo queda claro que el conflicto en la educación pública madrileña sigue subiendo de tono. La vista está puesta en el 14 de octubre, fecha en la que arrancaría la huelga indefinida y en la que se comprobará el seguimiento real en colegios e institutos de la ciudad. Desde este blog seguiremos atentos a cualquier novedad que afecte a las aulas y os iremos contando cómo evoluciona la situación.


