El Comité Europeo de las Regiones ha presentado este lunes su informe anual sobre cómo evolucionan los territorios de la Unión, y el retrato que dibuja es agridulce. La buena noticia para quienes vivimos en Madrid es que nuestra región sale mencionada entre los ejemplos a seguir en el contexto comunitario, sobre todo por su músculo inversor y por su apuesta decidida por el mundo rural.
Madrid, imán para el capital extranjero
El dato estrella del documento es contundente: en 2025 la Comunidad de Madrid concentró la mitad de toda la inversión extranjera directa que entró en España. Detrás de ese liderazgo, el informe señala una línea de trabajo abierta contra la hiperregulación, que ya ha permitido tramitar 540 medidas para recortar trabas administrativas y facilitar el día a día de empresas y autónomos.
Vivir y quedarse en los pueblos
Para compensar la brecha entre la capital y las zonas menos pobladas, la región mantiene en marcha el plan pueblos con vida, dotado con 155 millones de euros desde 2024. Va dirigido a municipios de menos de 20.000 vecinos y garantiza vivienda asequible, comercio y servicios esenciales. ¿Está funcionando? Según recoge el informe, los municipios de menos de 5.000 habitantes han ganado población: un 14% más.
El resto de España también suma
Barcelona aparece como referencia en rehabilitación de vivienda: gracias a fondos municipales, al Consorci de l'Habitatge y al mecanismo europeo NextGenerationEU se ejecutaron 170 millones de euros para renovar 11.600 viviendas, con una bajada media del 50% en la demanda energética. En Castilla la Mancha, 225 millones repartidos en una década y cinco convocatorias de ayudas han permitido que más de 5.300 jóvenes se hayan iniciado en la agricultura y la ganadería, la mitad de todas las incorporaciones al campo registradas en el país.
El documento repasa además el peso de la automoción catalana, con más de 31.000 empleos en 2023 y 20.100 millones de facturación, y el liderazgo andaluz en el aceite de oliva, cuyo principal comprador internacional es Estados Unidos, con 806 millones de euros en 2024.
Las luces no tapan las sombras
Porque el diagnóstico europeo general es preocupante. Solo el 12% de las regiones mejoró a la vez en seis de los siete indicadores socioeconómicos analizados, y más de la mitad sufrió un deterioro claro en su mercado laboral. Uno de cada dos territorios vio aumentar el riesgo de pobreza o exclusión social, y el envejecimiento ya golpea al 95% de las regiones comunitarias. En el campo, apenas el 10,7% de los agricultores europeos tiene menos de 40 años: si la tendencia no se invierte, la UE podría perder hasta 6,4 millones de explotaciones agrícolas en 2040.
Vivienda y clima, dos urgencias
El informe insiste en que la vivienda será clave para construir la Unión del futuro: 1,3 millones de personas sufren sinhogarismo y 48 millones de europeos no pueden mantener su hogar a una temperatura adecuada. El cambio climático, tras un verano de sequías e incendios que arrasaron más de 650.000 hectáreas, exigirá inversiones anuales de 69.000 millones en infraestructuras y protección civil; no actuar podría costar 2,4 billones en pérdidas acumuladas entre 2031 y 2050.
La cohesión, bajo examen
Todo este diagnóstico llega en plena negociación del próximo presupuesto europeo a largo plazo, el Marco Financiero Plurianual 2028-2034. La presidencia irlandesa del Consejo propone dejar los fondos de cohesión en 410.000 millones, una partida que la presidenta del Comité, Katta Tutto, considera insuficiente. Su aviso es nítido: si la política de cohesión deja de ser una política europea propia y pasa a ser una prioridad más dentro de los repartos nacionales, dejará directamente de existir.
Para los vecinos de Madrid, la lectura es doble. Por un lado, la región aparece como un territorio que atrae capital y cuida sus municipios más pequeños, algo que se nota en el día a día. Por otro, los avisos del informe sobre desigualdad, vivienda y envejecimiento nos interpelan igualmente, porque ninguna ciudad está a salvo de esas tendencias. El gran debate europeo sobre dónde poner el dinero, al final, también se vivirá aquí.


