Deportes

El Real Madrid, en pie de guerra con el arbitraje: LaLiga y Tebas, en el punto de mira

El club blanco culpa a Javier Tebas de frenar el cambio arbitral y asume multas por no ofrecer jugadores ni ruedas de prensa.

El Real Madrid, en pie de guerra con el arbitraje: LaLiga y Tebas, en el punto de mira

Pocas batallas se alargan tanto como la que mantiene el Real Madrid con todo lo que rodea al arbitraje español. Los responsables del club blanco, molestos con las decisiones de cada jornada y convencidos de que existe una falta de criterio recurrente cuando los lances afectan al equipo, han dado un paso más y apuntan directamente a Javier Tebas, presidente de LaLiga y vicepresidente de la Federación Española de Fútbol, a quien consideran «uno de los culpables» de la situación. La pelea, según reconocen desde la entidad, todavía no tiene final a la vista.

Desde el palco que preside Florentino Pérez no bastan las críticas genéricas: la salida del máximo dirigente del campeonato debería ser, a juicio de la entidad, el «punto de partida» de una transformación profunda del fútbol español. El club sostiene además que la «inacción» de Tebas respecto al Caso Negreira revela un «poco interés» por resolver un asunto que ha sacudido la competición. En esa misma línea, los blancos entienden que la Liga que lidera el dirigente es «tan responsable» como el Comité Técnico de Árbitros de los errores que, según creen, se cometen contra sus intereses.

Un pulso personal que se ve en cada comparecencia

La mala relación entre los presidentes del Madrid y de la Liga es de sobra conocida y alimenta una escalada constante de mensajes e indirectas. Florentino Pérez lanza los suyos en las asambleas extraordinarias del club y, más recientemente, en las elecciones; Tebas responde cada vez que le preguntan por el conjunto de la capital. Siempre queda una puya en el aire para el otro, y en esa disputa personal se entienden buena parte de las decisiones internas que adopta la entidad madridista.

La guerra se traduce también en gestos llamativos. El club ha decidido no ofrecer a ningún futbolista en la zona mixta en la mayoría de los encuentros ligueros, salvo honrosas excepciones, algo que acarrea una multa económica en cada ocasión, ya que los equipos están obligados por contrato a poner a un jugador a disposición de los medios tras cada partido. A ello se suma ahora la ausencia de Mourinho en la última rueda de prensa, otra cita obligatoria: los entrenadores deben atender a los periodistas el día previo al partido y justo después. El pasado sábado, en el Bernabéu, el club acumuló así dos sanciones de LaLiga, aunque en el estadio blanco estos castigos importan bastante poco.

Mourinho, nuevo altavoz del malestar

El conjunto madridista ha encontrado en el técnico portugués a un portavoz de su cruzada. Mourinho se encargó de repasar los errores arbitrales en la comparecencia posterior al derbi, y su voz se ha sumado a la del club en la crítica a las organizaciones que dirigen el arbitraje en España. La estrategia, eso sí, tiene un objetivo preferente: el foco se pone sobre Tebas antes que, por ejemplo, sobre Louzán, presidente de la Real Federación Española de Fútbol.

¿El motivo de tanto empeño? LaLiga es una de las tres voces del Comité Arbitral de la Competición Profesional, el órgano que designa a los colegiados del fútbol profesional. Las otras dos son la propia Federación y una persona «de consenso»: el exárbitro Teixeira Vitienes. El comité, que dirige Fran Soto, ya conoce la postura del Madrid: a este órgano, a la Federación y a la Liga les ha trasladado que le gustaría que la estructura del arbitraje español fuera «diferente» y «más independiente».

Guerra larga en la capital

Mientras los despachos arden, los aficionados al fútbol en Madrid contemplan el pulso con una mezcla de interés y hastío. El club mantiene su postura de combate, asume las multas como el precio de su protesta y no esconde su meta: un cambio de fondo en la forma de designar y dirigir a los árbitros. Hasta que eso llegue, cada jornada liguera en el feudo blanco se convertirá también en un capítulo más de un enfrentamiento que, de momento, no vislumbra tregua.