Cultura

La cultura como motor de ciudad: Quito, San Juan y Barcelona exponen sus proyectos en Madrid

Quito, San Juan y Barcelona presentaron en Conde Duque, Madrid, sus proyectos culturales: patrimonio vivo, fiestas masivas y acceso a la cultura.

Madrid, punto de encuentro de ciudades que apuestan por la cultura

El Centro Cultural Conde Duque acogió un panel del II Encuentro de Ciudades Iberoamericanas dedicado a una idea potente: la cultura no es solo ocio ni un reclamo para visitantes, sino un motor de empleo, recuperación del patrimonio y convivencia. Quito, San Juan de Puerto Rico y Barcelona trajeron sus experiencias hasta Madrid, acompañadas por una representante de la UNESCO, en un debate moderado por Almudena Maíllo, secretaria general de la Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas (UCCI).

Hubo un punto en común en la sesión: medir el impacto de la cultura solo por lo que deja en caja se queda corto. La UNESCO pidió valorar también su papel en la inclusión social, la seguridad, la recuperación del espacio público y la protección de las comunidades.

Quito: un patrimonio que se puede habitar

El alcalde de Quito, Pabel Muñoz, planteó una cuestión que a muchos vecinos de esta ciudad les sonará: ¿cómo proteger un casco histórico sin vaciarlo de vida? Recordó que su ciudad fue una de las primeras inscritas en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, en 1978 junto a Cracovia, un reconocimiento que asume como responsabilidad pero también como oportunidad de desarrollo urbano.

Su tesis es que conservar no es congelar: el patrimonio debe seguir acogiendo comercio, actividad económica, cultura y residentes. Y puso un dato sobre la mesa: la puesta en marcha del metro ha elevado cerca de un 40 % la llegada de personas al centro histórico, hasta el punto de que «tenemos quiteños haciendo turismo en Quito». El centro actúa además como punto de encuentro entre el norte y el sur de una ciudad de geografía complicada, rodeada de volcanes y con amplios territorios rurales y de conservación ambiental.

San Juan: una fiesta de récord y microteatro que da trabajo

De Puerto Rico llegaron dos ejemplos de escala muy distinta. El primero, las Fiestas de la Calle San Sebastián de enero de 2026, que reunieron a 1.087.000 asistentes en cuatro días y generaron un impacto económico estimado en 108 millones de dólares, según las cifras municipales presentadas en Madrid. Unos números de vértigo si se piensa que el Viejo San Juan es un distrito de calles estrechas y adoquinadas, con poca población residente.

Semejante afluencia obliga, reconoció el representante municipal, a una planificación minuciosa: seguridad, movilidad, limpieza y convivencia con quienes viven allí. Por eso el consistorio consulta a los vecinos antes de organizar grandes acontecimientos, convencido de que el éxito no se mide solo en asistentes ni en ingresos.

El segundo ejemplo es Teatro en 15, un proyecto de microteatro nacido en septiembre de 2021 tras recuperar una casa cultural dañada por el huracán María, que golpeó la isla en 2017. Seis salas, alrededor de 324 microobras estrenadas, unos 3.400 montajes al año y 239.000 espectadores acumulados desde su apertura. La iniciativa da trabajo a actores, dramaturgos, productores y técnicos, y funciona como auténtica plataforma de la industria cultural local.

Barcelona: atractivo cultural con justicia social

Barcelona defendió un modelo de ciudad «culturalmente atractiva, pero que a la vez sea socialmente justa». Habló de su patrimonio ligado a Antoni Gaudí, de las instituciones vinculadas a Joan Miró y Pablo Picasso, y de espacios como el Disseny Hub Barcelona dedicados a la creatividad y la innovación, pero también de llevar la cultura a los barrios y de reivindicar tradiciones populares como los castellers y los gegants.

Sus representantes recordaron, además, que los grandes acontecimientos pueden dejar huella permanente: los Juegos Olímpicos de 1992 transformaron el frente marítimo y la relación de la ciudad con el mar, y la Copa América de vela ha permitido poner en marcha iniciativas subvencionadas para acercar la navegación a niños y jóvenes. «El éxito significa garantizar este derecho a la cultura, que refuerza nuestra democracia y que a la vez refuerza la libertad», se defendió durante el panel.

Una conversación que nos interpela

Turismo frente a vida vecinal, cultura en todos los barrios, grandes eventos que dejen algo más allá del bombo: son debates que suenan muy cerca de casa. Las experiencias llevadas al Conde Duque demuestran que la cultura bien gestionada genera empleo, cuida el patrimonio y mejora la convivencia. En una ciudad como Madrid, con tanto casco histórico y tanta vida cultural, no sobra ninguna de estas ideas.