En el corazón de Alcalá de Henares se alza la Catedral Magistral de los Santos Niños Justo y Pastor, la única catedral gótica de la Comunidad de Madrid. Sus raíces se hunden en época romana: sobre el antiguo martyrium dedicado a los santos Niños Justo y Pastor, martirizados hacia el año 305 en tiempos del emperador Diocleciano, se construyó una iglesia que ha marcado la historia de la ciudad desde entonces. Queremos que quienes nos visiten descubran no solo un edificio, sino siglos de fe, arte y vida complutense.
Ofrecemos la posibilidad de recorrer y conocer este templo único. Entre lo que puedes encontrar destacan:
- La visita al histórico sepulcro del arzobispo Alonso Carrillo de Acuña, una pieza funeraria de alabastro de finales del siglo XV, atribuida al maestro Sebastián de Toledo, con rasgos del gótico tardío combinados con elementos renacentistas.
- La subida a la torre, que ha reabierto sus puertas al público y permite disfrutar de una vista panorámica de 360 grados sobre el casco histórico de Alcalá de Henares, ciudad Patrimonio de la Humanidad.
La historia del templo es apasionante. Rodrigo Jiménez de Rada, el impulsor de la Catedral de Toledo, reedificó la iglesia sobre el antiguo martyrium, que pasó a llamarse Capilla de los Arzobispos y fue ampliada en 1290 por el arzobispo García Gudiel. En 1477, a petición del arzobispo Carrillo, fue erigida Colegiata mediante bula del papa Sixto IV. Con el cardenal Pedro González de Mendoza llegó el Renacimiento, y el 15 de diciembre de 1485 Isabel la Católica dio a luz en Alcalá a la infanta Catalina, bautizada aquí ocho días después por el propio Mendoza. Desde 1991 el templo es catedral.
El edificio, de trazas de Antón y Enrique Egas, es de planta de salón, con tres naves y crucero que no sobresale en planta pero sí en anchura y altura, un modelo con raíces en la arquitectura francesa. La torre, de 62 metros de altura, fue levantada entre los siglos XV y XVI junto al templo colegial mandado construir por el Cardenal Cisneros. Desde su cima se contemplan tejados, torres y plazas del corazón de esta antigua villa universitaria.
El sepulcro del arzobispo Carrillo tiene además una historia propia: tras su muerte en 1482 fue enterrado en el convento de Santa María de Jesús, y en 1856 sus restos y el sepulcro se trasladaron a la catedral. Tras los daños de 1936 y el derrumbe de las bóvedas, la pieza ha sido recuperada y hoy puede visitarse como una de las joyas del patrimonio eclesiástico complutense.
Si quieres caminar por siglos de historia, subir a mirar la ciudad desde las alturas o contemplar una de las mejores esculturas funerarias de la Castilla de transición, te invitamos a venir y dejarte sorprender por la Catedral Magistral. Te esperamos.